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Sábado... ¿Irrepetible?

Sábado... ¿Irrepetible?
(Sin acabar, falta redactar la vuelta a casa y la noche con Lomera a mi lado)

Ayer apagué el despertador a las 11:00 (hora española) sin saber que me esperaba uno de los mejores sábados de mi adolescencia. El motivo de despertarme sesenta minutos antes del partido de los chicos era mi pensamiento y mi buena voluntad de hacerles una pancarta de apoyo moral, pero mi pasimonia y mi pelea con mi reciente flequillo no me lo permitieron... Pero no importó, porque allí estuvimos las tres: Mara, Roxy y yo, demostrándoles nuestro cariño y nuestra confianza en ellos a través de palmadas y gritos. ¿Perdísteis? Pues si, chartos, pero esto es así... Y ya sabéis que para nosotras siempre seréis nuestros campeones, y en todo momento obtendreis recompensa, como la de ayer.
La paella no era de lo mejorcito, pero comimos gratis... Y encima más de uno pudo cambiar la coca-cola de siempre por la bebida alcoholica de cebada. Además, no todos los días uno come en un cilindro elevado del suelo, formando un corro con sus amigos, viendo correr a los participantes en un duatlón y lanzándole las sobras a un perro...
Y para bajar la comida... Unos paseos en moto y una breve caminata hasta la casa de Roxy.
Si tengo que sacar algo positivo de la estancia en tu humilde morada, me quedo con las peleas en tu cama, la rabia de tu perro y las fotos de la " Roba-protagonismo ", pero espero no tener que volver a limpiar tu ordenador de fotos y (malos) recuerdos míos. Y te sigo queriendo lo mismo.
Es cierto que tuve que hacer un parón en este maravilloso día para no ignorar por completo a mi familia, pero me disteis una alegría al comunicarme que esa noche cenábamos también juntos. Así que volví a casa, me conecté un rato pequeño para comprobar la normalidad de mi messenger, de mi skyrock y de mi tuenti y esperé la llegada de Mara, que venía minutos previos a la cena para ayudarme a preparar el juego que aún carece de nombre pero que está repleto de interés y estoy segura que provocará múltiples risas.
De modo que estábamos "Lomera" y yo totalmente entregadas en la redacción de las preguntas del juego cuando Jesús pasó a recogernos para la cena. Y una vez cambiados de sitio los objetos de mi habitación y habiéndome dicho varias veces lo mucho que me parezco a mi hermana, nos prohibió peinarnos y nos obligó a salir de mi hogar. Y después de una breve discusión con unos guanches religiosos y una larga espera a Juanmichu, logramos mantener una velada pacífica y agradable, que sólo se vio interrumpida por el comentario del camarero, basado en el intercambio de la palabra "vasico" por "besico"...
Todo mejoró cuando, después de la cena, los muchachos de los Olmos se unieron a la fiesta en casa de Mariano, y una vez estuvimos todos juntos, abandonamos la teconología y los videojuego para conocernos un poco mejor a través del juego procedente de la mente de Mara y la mía.
La verdad que en poco rato descubrimos cosas que jamás hubiéramos llegado a plantearnos por nosotros mismos, pero que a todos nos encantaría poder divisar el resultado si se diera el caso...
En fin, que como todo lo bueno, la noche se acabó y tuve que volver a casa por la fuerza, aunque lo hice de la mejor manera posible (Perdóname, Rubén, por mi ataque de risa sin motivo alguno, pero que sepas que me encantan los halagos que tienes para tu hermano)...
# Enviado el domingo 17 de febrero de 2008 12:01

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