La que siempre me escucha y nunca acaba de entenderme.
La que no hace ni dice nada si yo no lo hago o si no está segura de que puede hacerlo sola sin riesgo alguno.
La que detecta el mínimo grado de tristeza en mi interior y la única capaz de transformarlo en una sonrisa.
La que se come los macarrones con atún de mi madre sin rechistar.
La confidente más auténtica que se pueda tener y la que acepta todo tipo de novedades y cambios sin mostrar asombro ninguno.
La que nunca me describe la realidad tal y como es para no hacerme daño.
La única Princesa verdadera que conozco.
La que deja a un lado su multitud de problemas si tú le aseguras que los tuyos son mayores.
La persona más débil que se convierte en la más fuerte al ocultar dicha fragilidad.
La que combina el rosa palo y el marrón chocolate como nadie.
La única que entiende mis desórdenes mentales y espaciales.
La que se enfrentó a mí en una pelea de almohadones con todo el cariño del mundo.
La que pasó mis dos mejores días del último verano junto a mí.
La que enloquece de felicidad cuando se compra ropa nueva y busca la manera de hacérmelo saber cuanto antes.
La que sube en todos los intercambios que puede a verme y la que no se borra de "Religión" por estar una hora más conmigo.
La primera en perder la vergüenza para besarme o decirme " te quiero".
La que llegó a mi vida de una manera tan inesperada y sigilosa que jamás pensé que en cuestión de meses encontraría en ella mi "cosita".
La que pasó conmigo una hora entera de un helado viernes lagrimeando y comiendo gominolas frente al lugar donde bailo.
La poseedora de ese humor tan "rosa" que muy pocos afortunados somos capaces de entender.
La que encontró en mí un gran apoyo y confidente, aunque algo severa en ocasiones.
La que merece llamarse Donna en vez de Carla.
La que soporta mis bromas pesadas con Jesús y mis contestaciones con el mismo rostro dulce de siempre.
La que me invitó a su suite de la playa y se dejó la piel porque me sintiera a gusto en todo momento.
La que está guapa cuando no lo ve y la que está radiante cuando si lo percibe.
La más valiente frente a su entorno de todas nosotras.
La que hace los mejores bocadillos de nocilla en territorio nacional.
La que lleva esperando este texto sin queja alguna desde hace tiempo.
La más buena y la que más sufre.
La verdadera princesa del cuento...y a la que yo más quiero.
La que no hace ni dice nada si yo no lo hago o si no está segura de que puede hacerlo sola sin riesgo alguno.
La que detecta el mínimo grado de tristeza en mi interior y la única capaz de transformarlo en una sonrisa.
La que se come los macarrones con atún de mi madre sin rechistar.
La confidente más auténtica que se pueda tener y la que acepta todo tipo de novedades y cambios sin mostrar asombro ninguno.
La que nunca me describe la realidad tal y como es para no hacerme daño.
La única Princesa verdadera que conozco.
La que deja a un lado su multitud de problemas si tú le aseguras que los tuyos son mayores.
La persona más débil que se convierte en la más fuerte al ocultar dicha fragilidad.
La que combina el rosa palo y el marrón chocolate como nadie.
La única que entiende mis desórdenes mentales y espaciales.
La que se enfrentó a mí en una pelea de almohadones con todo el cariño del mundo.
La que pasó mis dos mejores días del último verano junto a mí.
La que enloquece de felicidad cuando se compra ropa nueva y busca la manera de hacérmelo saber cuanto antes.
La que sube en todos los intercambios que puede a verme y la que no se borra de "Religión" por estar una hora más conmigo.
La primera en perder la vergüenza para besarme o decirme " te quiero".
La que llegó a mi vida de una manera tan inesperada y sigilosa que jamás pensé que en cuestión de meses encontraría en ella mi "cosita".
La que pasó conmigo una hora entera de un helado viernes lagrimeando y comiendo gominolas frente al lugar donde bailo.
La poseedora de ese humor tan "rosa" que muy pocos afortunados somos capaces de entender.
La que encontró en mí un gran apoyo y confidente, aunque algo severa en ocasiones.
La que merece llamarse Donna en vez de Carla.
La que soporta mis bromas pesadas con Jesús y mis contestaciones con el mismo rostro dulce de siempre.
La que me invitó a su suite de la playa y se dejó la piel porque me sintiera a gusto en todo momento.
La que está guapa cuando no lo ve y la que está radiante cuando si lo percibe.
La más valiente frente a su entorno de todas nosotras.
La que hace los mejores bocadillos de nocilla en territorio nacional.
La que lleva esperando este texto sin queja alguna desde hace tiempo.
La más buena y la que más sufre.
La verdadera princesa del cuento...y a la que yo más quiero.
** Porque estos dos últimos años de mi vida han sido mejores gracias a tu compañía y porque sólo contigo he vivido y viviré momentos irrepetibles...GräCïäS, CöSïTä **

