Y bien . . . llegó el momento de OLVIDAR de verdad.
Y sé que es muy difícil.
Y sé que no es cuestión de días.
Y sé que el borrar tus fotos, tus emails y tu dirección ayuda muy poquito porque los verdaderos recuerdos tuyos están en mi cabeza y esos no se pueden eliminar.
Y sé que nunca voy a olvidarte por completo.
Y sé que en tu cumpleaños volveré a caer y te felicitaré.
Pero lo importante es que comienzo a salir de verdad, y que por una vez esto me lo dedico más a mí misma que a tí.
Y que comienzo a ser feliz de nuevo.
Y que me he dado cuenta de que no puedo permitirme que vuelvas a ser mi primer y mi último pensamiento del día.
Y que tiene más valor mi fuerza para olvidarte aún queriéndote que la tuya para intentar darme una imagen de que tu vida es ahora perfecta.
Y que si lloro es de alegría, o de emoción, pero no de tristeza.
Y que todos los abrazos que me quedan sólo pertenecen a las personas que han estado conmigo antes y después de tí.
Y que ya no pienso que después de tí no hay nada, porque después de tí está todo.
Y ahora el chiste de los DANIssimos me hace reir a carcajadas.
Y no me sirve de nada insultarte ni adorarte, porque tu recuerdo es algo vano, sólo es un cariño lejano el que te tengo.
Y ya no me preocupa encontrarte algún día, pero tampoco lo deseo.
Y el último visionado de tus fotos y de tus mails no me ha dañado en absoluto, sino que me ha hecho darme cuenta de que tienes la sonrisa más bonita de Madrid y de que falso eras cuando te despedías con un "Siempre tuyo".
Y que hoy me siento orgullosa de mí misma por no mostrar nada más que una radiante sonrisa al escribir esto.
Me alegro de haberte tenido en mi vida . . . En el fondo, siempre pesaron más los momentos bonitos que las desagradables vivencias...Ya no hay tiempo, ya no hay marcha atrás,
Los minutos corren y no estás,
Ya no hay vida, ya no hay sueños,
Sólo heridas en mis recuerdos.
No te esfuerces, todo se perdió,
No te guardo rencor, te guardo pena,
Y aunque fuiste mi condena,
No hay mal que por bien no venga.
No miraré hacia atrás,
No pararé otra vez en el camino,
No perderé más tiempo contigo,
He aprendido a no soñar.
Ya no hay tiempo, ya no hay marcha atrás,
Los minutos corren y no estás,
Tú que fuiste mi condena,
No hay mal que por bien no venga.
La nostalgia me ha dejado de importar,
Las promesas se dejaron de cumplir,
Los sueños sólo fueron sueños,
Ya no vivo del recuerdo...
Por TÍ, y por MÍ.
Por Lorena, que fue quien me dio el primer empujoncito.
Por Jesús, que comienza a entenderme y a confesarme sus sentimientos indirectamente.
Por LA PLAYA, y esta VENTANA desde la que tantos ratos te he querido.